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jueves, 18 de junio de 2015

El Bosque de Dorian (blog-novela)

¡Saludos, lectores! Vengo a pediros disculpas por tener esto bastante abandonado, pero como estoy escribiendo una novela y publicandola en elbosquededorian.blogspot.com.es , pues tengo menos tiempo para escribir aquí cosillas :,,3 Hoy de hecho vengo a promocionar mi blog, con la sinopsis:



Sinopsis


>> Que perfecta es la existencia de un mundo de magos. Que fácil es la vida así, obteniendo lo que quieres pronunciando unas palabras, o alejando lo que no te gusta con solo alzar la voz. Suena muy bien, salvo si eres la única humana sin magia y has leído las leyendas de que a ellos se les expulsa al Bosque, ese lugar siniestro que te vedan y prohíben desde que has nacido por ser muy peligroso. Oculté mi condición de nomaga como si lo único que pasase es que me daba pereza aprenderme los hechizos, hasta que cumplí los quince. El día de mi cumpleaños, por un incidente, no pude ocultarlo más, y me expulsaron a aquel lugar siniestro lleno de plantas y huecos en los que cientos de lobos podían esperar a que te durmieses para comerte. Entonces comenzó mi verdadera vida, y empecé a descubrir los secretos que tan bien había ocultado mi familia a todo el mundo... pero no te lo contaré, ven, acompáñame, acompáñanos a todos en esta aventura, abre tu mente y tus ojos al Bosque, mi Bosque. El Bosque de Dorian.<<

Si entráis a leer, espero que os guste ^-^ Podéis darme vuestras opiniones en twitter.com/yarekXK o en ask.fm/YarekIX ¡Que tengáis un buen dia!

martes, 3 de marzo de 2015

El tiburón


Era un día negro, completamente negro, salvo por los relámpagos que volvían morado el cielo y los rayos que caían a la tierra y al mar. La olas, de mas de diez metros, chocaban con fuerza contra las rocas del fondo, y cubrían por completo la playa, de la que ya no se veía nada de la arena. El viento soplaba con fuerza, derribando los árboles mas flojos y llevándose las veletas que había en las casas. Era un día de miedo, un día que ya había sucedido, en cierto modo.
Max estaba sentado, como cada mañana, en el precipicio de rocas puntiagudas que se alzaba sobre la playa, mirando sin parpadear el va y ven de las olas. Estar allí sentado siempre le había tranquilizado, siempre le había hecho sentir, de algún modo, que formaba parte de la naturaleza y que la naturaleza formaba parte de él: en una ciudad tan grande y contaminada como la suya, aquello era un alivio. Pero aquella vez no. Aquella vez miraba al mar con miedo, como si este no fuese su viejo amigo, si no una fiera que buscase terminar con su vida. Max, desde pequeño, había estado enamorado del mar, y por eso se había hecho surfista. El poder estar en el agua, con su tabla, siguiendo las olas e intentando dominarlas le hacía sentirse único y vivo, le hacía sentir que la vida realmente valía la pena, pero ahora tenía pánico con solo acercarse a la arena. Su vida había sido maravillosa, hasta aquél fatídico día en el que se había topado con aquél ser.
Había sido en una mañana de primavera, una tormenta se acercaba a la ciudad, pero aun quedaban un par de horas de buen tiempo y oleaje moderado. Eran las nueve, y Max nadaba sobre su tabla, mar adentro, aunque no demasiado lejos, en busca de una buena ola que pudiese cabalgar. Estaba con Jhon y Ryan, sus dos mejores amigos. Los tres habían empezado a surfear a la vez, cuando apenas tenían cinco años: el padre de Ryan, surfista profesional, les había enseñado. Los tres iban nadando y riendo, hasta que se pararon para esperar a que viniese la ola perfecta, entonces había sucedido. Ryan había sido el primero en notar que algo no iba bien, y en asustarse:
“––Algo me ha tocado el pie––dijo atropelladamente, pataleando un poco e intentando mirar bajo el agua, en todas las direcciones. Su corazón iba por momentos más y más rápido, sin saber si de verdad había sucedido o había sido imaginación suya. Tenía la sensación de que lo habían marcado, y de que algo le observaba desde el fondo, esperando el momento perfecto para comérselo.
––¿Que?––dijo Jhon, que no había entendido del todo sus palabras, e intento vislumbrar también lo que buscaba su amigo, pero no vio nada: el agua estaba turbia, y lo máximo que alcanzaba a ver eran sus rodillas, pero también se sentía observado..
––Que algo me ha tocado, joder, aquí hay algo––empezó a subir las piernas a la tabla, encogiendo las rodillas y abrazándoselas, completamente asustado.––vámonos. Mi padre me lo dijo. Si hay tormenta cerca no te metas en el mar, que el oleaje saca fuera a las bestias.––Ryan y su padre eran muy supersticiosos con las cosas del mar, pues le guardaban respeto, y conocían de primera mano la cantidad de bestias que podían devorarte en un solo segundo, si no lo hacía el oleaje primero.
––Cállate, eso es una gilipollez––dijo Max, mirando hacía atrás al darse cuenta de que una ola de metro y medio venía hacía ellos. Max no era nada supersticioso, nunca había visto la verdadera furia del océano y de los animales que habitaban en él.––esa es buena, ¿por que no...?
Se paró cuando algo golpeó por debajo la tabla de Jhon, y el niño salió despedido medio metro, hasta que cayó al agua, y comenzó a gritar, al principio de miedo, luego de dolor, mientras poco a poco el agua se teñía de rojo. Algo lo estaba agarrando desde el fondo, con fuerza, zarandeándole, masticándole y mordiendo cada vez mas arriba de su cuerpo, desde las piernas, en busca de tragárselo por completo.
––¡Algo me ha mordido, dios! ¡Ayudadme! ¡Algo me ha mordido!––el chico intentaba mover las piernas con fuerza, pero solo lograba hacerse mas daño contra las mandíbulas que le tenían atrapado por la cintura. Intentó nadar, golpeando el agua con los brazos, pero su histeria era inútil: estaba condenado.––¡Ayudadme!––volvió a gritar, una y otra vez, cada vez con mas gallos, con mas desesperación, mientras la bestia le zarandeaba de un lado para otro.
Entonces sucedió, esa cosa le soltó, Jhon pudo moverse unos segundos, pero algo volvió a agarrarle y tiró de el para arriba, esta vez mordiéndole a la altura del pecho, y la bestia salió. Era un tiburón de al menos siete metros de largo, de piel completamente blanca, y unos ojos enormes a cada lado del morro, de color rojo sangre. Sus dientes, serrados y enormes, estaban manchados por la sangre de su amigo, al que ya le faltaban las piernas. Todo el agua a su al rededor estaba teñida de aquel color escarlata. Max pudo, al fin, soltar un grito de pánico, y Ryan, saliendo también del shock, se tumbó en la tabla, ladeo a la bestia y comenzó a nadar a toda velocidad en dirección a la orilla.
––¡Ryan, espera!––intentó gritar, pero solo le salió un débil susurro. Se aclaró la garganta y comenzó a nadar, cuando ya había dejado atrás a la bestia, que volvía a hundirse en el agua, terminando de devorar a su amigo, volvió a gritar, y esta vez lo consiguió.––¡Ryan, tenemos que ayudarle!
––¿Quieres morir? ¡Jhon ya esta muerto! ¡No tiene piernas, esta perdido, moriría antes de que llegáramos a la orilla!––su voz era débil y entrecortada, pues el chico estaba llorando. Se giró para mirar a su amigo, y su cara se volvió pálida, más aún––¡Nada, Max, joder, nada! ¡Lo tienes detrás!
Max giró un segundo la cabeza, y vio la enorme aleta blanca que le perseguía, a más velocidad de la que él podía ir, y supo con certeza que iba a morir. Movido por la adrenalina del momento, empezó a nadar sobre la tabla a mayor velocidad de la que había nadado nunca, con mayor fuerza, pero sabía que aun así estaba perdido. Nadaba desesperado, esperando, en el fondo, que pasasen los segundos y aquella bestia se abalanzase sobre él. Entonces empezó a llover, y alzó un segundo la mirada. No sabía cuanto tiempo había pasado desde que habían entrado en el agua, pero tenían la tormenta encima. El agua empezó a volverse más turbia, y empezó a zarandearle con violencia, con olas de más de cuatro metros, y entonces, en aquel momento mas oscuro, sucedió algo impensable. La aleta del tiburón paso por su lado, ignorándole, o eso habría pensado, de no ser porque la bestia saco el morro y le miro con aquella sonrisa, como burlándose de él. Le costó mucho entender que pasaba, por qué no le atacaba, y aun no lo entendía del todo, pero lo que si había sabido es que ese monstruo iba a arrebatarle al único amigo que le quedaba.
––¡Ryan, nada! ¡Va a por ti!––gritó con todas sus fuerzas, pero el rugir de la tormenta, el viento y el oleaje impidió que su amigo le escuchase, y no podía alcanzarle.
Nadó siguiendo al tiburón, cerca de su aleta, e intentó chapotear para que fuese a por él: prefería morir a ver como moría su siguiente ser más querido, pues para él, sus amigos estaban por delante que su familia. No logró nada. Estaban ya muy cerca de la orilla, cuando el monstruo blanco dio caza a Ryan, y en vez de comérselo poco a poco, sobre el agua, como hizo con Jhon, lo hundió en el agua de un bocado. Max había llegado a la orilla minutos después, con el corazón a mil por hora, y se había tirado en la arena, mirando hacia el mar, buscando que todo hubiese sido una pesadilla, que de pronto saliesen corriendo sus amigos, riendo, para preguntarle por que estaba tan alterado, pero eso no sucedió. Se había quedado allí tirado, bajo la lluvia, sin rastro del tiburón, mirando el oleaje, escuchando la tormenta, sabiendo que le habían perdonado la vida esta vez, pero que no había sido gratis, nada gratis.

Max no podía quitarse aquella escena de la cabeza. Había pasado hacía ya un mes, y seguía recordándolo como si lo estuviese viviendo en aquel momento. Nunca habían encontrado al tiburón, ni ningún trozo del cuerpo de sus amigos. No tenía nada. No había tumba, no tenía sitio adonde ir a llorar, mas que a aquel precipicio. Se sentía culpable, tendría que haber reaccionado cuando el monstruo tiró a Jhon al agua, tendría que haber ido tras él para devolverle a su tabla, tendría que haber golpeado al tiburón en el morro, como tantas veces le habían enseñado, o tendría que haber servido de cebo para que sus amigos pudiesen escapar, para que hubiesen tenido una oportunidad. Peor no había hecho nada. Había observado, quieto, como la bestia se comía a su amigo, y después había permitido que diese caza a Ryan. Era su culpa, todo era su culpa. Su padre le había dicho que no pasaba nada, que lo atraparían, que le darían caza al tiburón y vengarían a sus amigos, pero sabía que eso no iba a suceder, porque había mirado a los ojos al tiburón y este le había mirado. Había visto su sonrisa, y había sabido con certeza que este se estaba burlando de él, que le había quitado lo más preciado que tenía, para torturarle, y que cuando hubiese pasado el tiempo suficiente y volviese a meterse en el mar, volvería para comérselo a él. Pero no podía más, no podía vivir con esa idea, y mucho menos podía concederle al tiburón la oportunidad de terminar con aquello: no quería morir entre sus fauces, pero tampoco quería vivir sin volver a entrar en el océano, sin surfear. Se puso en pie y anduvo, lentamente, hacía su casa. Estaba completamente empapado. Llevaba puesta una camiseta de manga corta azul con la irónica frase de “Ocean Pacific”, y unos pantalones vaqueros cortos, que chorreaban agua. Su pelo rubio estaba pegado a la cabeza, sin la característica cresta con la que se le solía ver cuando estaba fuera del agua. Sus chanclas resonaban, empapadas, sobre los charcos de agua. Para cuando llegó a su casa ya no quedaba ni una sola gota de él que estuviese seca. Abrió la puerta lentamente, y cerró de un portazo, sabiendo que no molestaría a nadie, pues sus padres estaban trabajando. Subió al cuarto de su padre, abrió el segundo cajón y cogió la pistola que este guardaba y que estaba siempre cargada, pero con el seguro puesto, por si alguien entraba en casa mientras dormían. Fue a su cuarto y cogió la carta que había encima del escritorio y que había escrito hacía ya una semana, y entró en el baño. Se quitó la ropa, para no mancharla, cosa absurda, pues nadie iba a volver a usarla, y se sentó dentro de la bañera. Puso la carta fuera, en el suelo, apuntó con el arma a su frente, y sin pensárselo dos veces, pues llevaba una semana dándole vueltas, apretó el gatillo, deseando en el último segundo que el tiburón se lo hubiese comido a él, y no a sus amigos. Para cuando sus padres llegaron, la bañera ya estaba completamente llena de la sangre de aquel chico de catorce años, al que el mar se lo había quitado todo, y le había perdonado la vida, y su cuerpo estaba completamente frío y blanco. Para cuando llegaron, para cuando quisieron darse cuenta de lo que había sufrido su hijo, y del poco caso que le habían hecho, haciéndole simples promesas de que vengarían la muerte de sus dos almas gemelas, ya era tarde. Para cuando quisieron ayudarle, ya no había nadie a quien ayudar. El tiburón le había quitado la vida a él también, aunque de forma indirecta.

viernes, 10 de octubre de 2014

La música son como las personas, y todas merecen respeto.


Bueno, hace bastante que no escribo, así que pido disculpas por ello. Hoy, no se, me ha dado por hacer una especie de ensayo comparativo de las personas y la música, y sorbe el respeto:


La música es algo complejo, algo difícil de analizar y de estudiar, pero que sin necesidad de entenderla de forma consciente, tu subconsciente la comprende y se aferra a ella. La gente es como la música. Hay muchos tipos, hasta dentro de un mismo tipo hay subtipos. Podemos saber como es la gente de una época por la música que escuchaban. Al principio, la música era instrumental, eran puro sentimiento hecho melodía. La música esta dentro de la gente. Todos tarareamos cuando nos aburrimos, todos buscamos comprensión en las canciones, ya sean nuestras o de otras personas. Después de la música instrumental vino la gente poniendo voz a sus composiciones, buscando ser oídos, ser recordados, dar forma a ese sentimiento y transformarlo en sueños. En la época de la música disco la gente estaba reprimida y lo que buscaba era libertad, y lo hacía mediante el baile. Las baladas de rock buscan darle un sentido a los sentimientos que desafían a la lógica, y que nos sintamos comprendidos incluso cuando nosotros mismos no sabemos ni lo que queremos. Y como era de esperar, en un futuro la gente podrá analizarnos por la música que escuchamos. Actualmente la música “comercial” busca gustar, y no gusta en si porque la gente sea simple, si no porque buscan ser comprendidos bajo el sentimiento de igualdad. No hay una sola parte de este mundo globalizado en el que no te encuentras frases de igualdad, ya sea de genero, raza, o en cuanto a derechos. “Todas las personas somos iguales”, y la gente busca sentirse así. La gente diferente es tachada de rara, y menospreciada, porque lo que se busca es la generalización, que todos cumplamos la norma social, y la música nos muestra eso. La mayoría de artistas no plasman sus sueños, plasman su búsqueda de igualdad, de semejantes, y a veces la gente lo intenta de malas formas. Fingen ser quienes no son, en un intento desesperado de ser aceptados, porque los mensajes no nos transmiten que debamos tratar a todos como a iguales, aunque sean distintos, si no que somos iguales, y si eres distinto es que no perteneces a esta sociedad y no mereces ser tratado como un ser humano. La música esta corrupta en ese sentido porque la sociedad lo está, no busca que sientas que tienes iguales, si no que tu eres igual al resto de gente. No hay ahora mismo un solo género musical que no tenga parte comercial. Mantienen ese estilo, pero con letras y mensajes que no dicen nada de su autor, si no de como debes comportarte en esta sociedad. Los pocos que han aprendido a entender de verdad el mensaje de igualdad tiene bastante música entre la que elegir, pero no toda la que sería necesaria porque muchos artistas que realmente valen la pena no logran existo, ya que no lanzan esos erróneos mensajes de igualdad. Una música, en si, no es mejor que otra, y que nos guste una canción o un artista no esta necesariamente ligado a que compartamos sus mensajes al mundo, es más complejo que eso, porque con que a tu cerebro le parezca melódicamente bueno ya te va a gustar. Actualmente hay que guiarse por los grupos que les gusta a cada persona, y no solo por uno, pues todos esos mensajes son los que conforman a la persona y te dicen como es. A la gente le puede gustar la voz de un cantante, o las melodías de sus canciones, pero no sus canciones completas, si no entiende el mensaje. No vas a entender una balada romántica si nunca te has enamorado, ni una canción de protesta si estas del todo conforme con tu vida. La música son como las personas, y todas son iguales en una cosa: la esencia, el querer ser oídas, entendidas y respetadas. Un genero no es mejor que otro, al igual que una persona no es mejor que otra, aunque una sea mala y la otra buena. Porque todos somos humanos, y en esa esencia todos somos iguales, y aunque a mi me gusten las personas buenas, a ti no tienen porque gustarte. Somos iguales en lo básico: todos sentimos, todos pensamos, todos soñamos, respiramos y tenemos un corazón que nos late, pero somos distintos en el conjunto de los gustos, ideas, sueños y pensamientos que nos conforman, y todos merecemos respeto.

lunes, 2 de junio de 2014

Patata perdida en pensamientos sobre la 3º República.

¡Buenas! Pues nada, hace mucho que no escribo, y no se, me apetece. Primero decir que estoy de exámenes, así que no me pondré a escribir de forma sería hasta el domingo 15 (acabo el 13, pero el 14 tengo concierto de Guitarra), pero bueno, ¿por que no pararme unos minutillos a escribiros algo? Bueno, como iba diciendo, del 9 al 13 tengo mi semanita de exámenes (por favor, que alguien me salve T_T), así que tengo la cabeza llena de filosofía, biología y demás asignaturas de primero de bachillerato de ciencias naturales, así que no pidáis una entrada con mucha lógica.

Hoy esta todo el mundo obsesionado con lo de que el Rey ha abdicado, y hay manifestaciones a las 20:00 en todas las plazas de ciudades importantes para pedir, junto a Podemos y Equo, un referendum para instaurar la 3ª república, y la verdad es que yo estoy de acuerdo en esto. Mucha gente que apoya la monarquía, como mi hermano mediano, ponen como argumento que es mejor que nos represente cualquier señorito preparado para aparecer en público que los políticos que tenemos actualmente, pero claro, eso es una excusa muy pobre. ¿Por que tenemos que gastarnos todos parte de nuestro dinero en que la monarquía pueda existir? Además, prefiero que mi país de la imagen de que tenemos políticos imbéciles que, supuestamente, intentan sacarnos de una mala situación económica que el hecho de tener un rey que se va a países de África a cazar Elefantes mientras todos estamos aquí en crisis. Otra de las cosas por las que creo que una 3ª república es necesaria, es que es el tipo de gobierno del 90% de Europa, y al menos el 60% del mundo entero, así que lo que dicen algunos de que es un sistema político inviable es absurdo. Por mi parte, creo que sería un sistema más adecuado al pensamiento actual de los españoles, y nos ahorraríamos bastante dinero al no tener que mantener a una familia entera de personas que no hacen, literalmente, nada por nosotros. Que ellos también intenten buscar trabajo, que para eso han estudiado en las mejores Universidades para sacarse sus títulos, ¿no? No solo por diversión. Lo que si que me da miedo de esta situación, es que termine en otra Guerra Nacional, no me parece necesario para decidir que sucederá con el país, se supone que somos democráticos, pues que opine el pueblo que es lo que quiere.


Bueno, pues eso es todo por hoy, ¡un saludo, patatas!

sábado, 19 de abril de 2014

Microrrelato depresivo(?)

<<Bajas la cabeza y miras tus venas. ¿Lo oyes? ¿Puedes sentirlo? Es tu sangre recorriendo tu cuerpo, con fuerza, con ansias, con ganas de salir. Notas cada latido, cada odioso y palpitante latido. No sale de tu cabeza. Miras atentamente tu muñeca, ¿Que se sentía al cortase? No puedes dejar de pensarlo, tu mente ya lo ha borrado de sus recuerdos. ¿Y si...? No, no. Esta mal y lo sabes, no debes ni pensarlo. Sacudes la cabeza e intentas centrarte en otra cosa, pero vuelve a tu pensamiento una y otra vez. Es un desfile de malas ideas, de malos recuerdos, que te hacen enfurecer, te hacen sentir mal. Pero esta vez no, esta vez hay motivos para no hacerlo, ¿o no? Esta vez eres más fuerte... esta vez es diferente... o eso te repites. Pero no sale de tu cabeza. Miras las tijeras de la mesa... y apartas la vista rápidamente. No. Hoy no. Hoy toca sonreír. Toca dejar el pasado atrás y ser tu mismo.>>

domingo, 23 de marzo de 2014

Hola pequeñas patatas.

Bueno, llevo bastante tiempo sin escribir, y pido perdón u.u, he estado ocupada con exámenes y estudios, peor ya estoy de vuelta. Hoy vengo a informar básicamente, de que estoy empezando a escribir en serio una novela. No es como todo lo que escribo, ni siquiera es fantasía. La historia no ha sucedido de verdad, pero no hay magia ni nada de ciencia ficción, va, básicamente, sobre bulling, sentirse solo e incomprendido, y de como a pesar de todo, si se aguanta lo suficiente, se puede terminar saliendo de todo eso. Y en fin, eso. No voy a publicarla aquí, esta novela voy a pulirla bien y a intentar publicarla. Os dejo un pequeño resumen sobre que va, y os añado un microrrelato que escribí hace unas semanas (no tiene nada que ver con la novela, básicamente es por rellenar):

"Lady Ann" es una chica de quince años que vive en el ala psiquiátrica de un hospital. Hace dos meses que intentó suicidarse. Sus médicos llevan semanas insistiéndola en que debe tomarse los antidepresivos, y escribir en un pequeño cuaderno todo lo que siente, pero ella no quiere. Cierto día, conoce a una chica y a su hermano pequeño. Ella esta ingresada una planta más abajo, en la de trastornos alimenticios, y su hermano va a verla todos los días. Tras eso, decide que es buena idea escribir en el cuaderno, pero no lo que siente, si no escribir su vida, contar su historia, mostrando el mundo tal y como ella lo ve."

Bueno, pues esa sería la sinopsis, básicamente. Tampoco os impacientéis ni nada, es probable que no lo termine hasta dentro de un mes o así, y a menos que me lo publiquen, no creo que salga a la luz. Os dejo el microrrelato.

La niebla matutina descendía con lentitud por la ladera, impidiendo que el sol rozase con sus rayos el suelo. El frío se colaba por todos los rincones de la ciudad, especialmente en el puerto que bordeaba la pequeña costa del Mar Frío de Glesisus, que daba nombre a aquel lugar. Los habitantes, comerciantes y viajeros que pasaban por las calles adoquinadas, llenas de edificios, llevaban ya una semana sin ver la luz del día, y lo que era aún peor: sin ver la nieve. Era raro que la nieve no cayese cada día desde el cielo, y aún más en el invierno. Sam no recordaba la ciudad sin nieve, es más, nunca nadie la había visto tan seca y grisácea. Era como si el verano hubiese llegado, salvo porque en verano también estaba todo inundado de aquel místico polvo blanco que les había caracterizado desde que la historia existía. Sin nieve, la ciudad iba a perder todo su esplendor y su magia, y los Jefes de la Mazmorra iban a morir, yéndose todo a pique. ¿Qué era lo que estaba sucediendo? ¿Por qué el clima había cambiado de pronto? El cielo se oscureció por un manto de nubes negras en ese instante, y un joven encapuchado puso sus pies en la puerta norte de la ciudad. Miró a un lado y a otro de la muralla, y, si se le hubiese visto la cara, se habría podido observar una sonrisa lobuna. Un trueno rompió el silencio, y el brillo de un relámpago deslumbró en la niebla, dejándolo todo morado durante unas decimas de segundo. La gente miró al cielo, pero apenas lograron ver los tejados de las casas y el final de los edificios que se extendían ante ellos. El mundo estaba oscuro, y el mal se cernía poco a poco sobre él.

¡Pasad un buen día, patatas!

sábado, 1 de marzo de 2014

Música.

Todo esta oscuro bajo mis parpados. Los gritos de jubilo e impaciencia de la muchedumbre me hacen sentir la presión y le emoción del momento. Siento como todo mi cuerpo se encrespa, y acaricio el mastil de la guitarra que llevo colgada a los hombros. La cojo con cariño y dulzura, mostrandole el amor que siento por ella, y aprieto la pua con los dedos de mi mano derecha, mientras la acerco suavemente a las cuerdas. Los nervios me comen por dentro. Abro los ojos y todo sigue igual de oscuro, pues las luces del escenario estan aun apagadas. Rasgo la primera cuerda, con cuidado, como si me diese miedo meter la pata, y comienzo con el dulce y suave punteo de la canción. Aquella canción que me había dado tanto, que habia significado todo, y que era de un grupo que me había salvado la vida. Todo se había quedado en silencio, solo se escuchaba mi guitarra, imitando el sonido del piano de la canción original. Siento una punzada en la garganta: las palabras necesitan salir. Me acerco al microfono. A cada segundo, a cada nota, los nervios desaparecen para dar paso a una felicidad indecriptible. La letra de la canción empieza a salir por mi boca, en un debil susurro, que se va haciendo mas fuerte con la seguridad que voy sintiendo. No puedo equivocarme. El extasis que siento me hace temblar un poco, pero me aferro al mastil, vuevo a cerrar los ojos y dejo que la vida que me da la música corra por mis venas. Nada como acariciar mi pequeña Flying V me hace sentir tan viva. El resto de instrumentos me acompañan, suenan con la misma fuerza, pero a la vez son tan lejanos. Yo y mi guitarra. Yo y la música. Es esa clase de amor intangible que sabes que esta ahí siempre, y que sientes la necesidad de expresar mediante las cuerdas, los trastes y la pua. Sois uno en dos. Un alma dividida en una persona y un instrumento. Solo te sientes completa cuando estas tocando. Siento como poco a poco mi corazón se acelera, sumergido en aquel precioso instante. Ese momento en el que sientes que no podrías estar haciendo nada mejor con tu tiempo. Ese momento en el que tu, entera, te sientes música... abro los ojos. La cancion ha terminado y estoy tumbada sobre la cama, con los cascos puestos. Giro la cabeza y miro a mi guitarra, posada en la esquina. "Pronto. Pronto sera real, pequeña" le susurro mentalmente mientras me incorporo. Cuando no estoy tocando, sueño con tocar, y aunque no cante, las letras de las canciones que mi mente teje fluyen por mis venas hacia mi mano, deseando salir. Ya me he inspirado suficiente. Me pongo en pie y me acerco a la mesa. Me siento en la silla y cojo un lapiz y un boli. Hago seis lineas paralelas, escribo debajo de todas ellas unas frases, cojo la guitarra y comienzo a dejar salir todo lo que llevo dentro. Pasan las horas, voy puliendo la música, mejorandola, hasta que todo encaja y termino. Dejo todo en su lugar y cojo la hoja con una sonrisa. La guardo en el archivador. Es mia, mi música, mi alma. Aunque no suenen del todo bien, aunque no sean buenas, son mi orgullo, mi vida y un trozo de mi corazón. Probablemente nadie las lea siquiera, y mucho menos las escuche, pero en mi mente y en mi archivador estan comodas y felices, pues existen y eso ya es suficiente para mi y para mi guitarra.
Bueno, pues no se, estaba tocando la guitarra y se me ha ocurrido. Nada más que alegar. ¡Un saludo, patatas!

domingo, 23 de febrero de 2014

Cosas que se me ocurren

Oscuridad. Todo estaba en silencio. En un silencio interrumpido por el fuerte goteo del agua, que lo convertia en un silencio abrumador. No sentia ni el pestañeo de mis ojos. Alzo el brazo derecho, en busca de algo, pero choco a los pocos milimetros con algo. El agobio es cada vez mas intenso. Golpeo con los puños, intento girarme, pero estoy en una especie de caja. Grito, grito con todas mis fuerzas, se que lo llevo haciendo varios minutos, me duele la garganta del esfuerzo, y aun asi, no he escuchado mi voz ni un solo segundo. ¿Que pasa? ¿Que sucede? No se donde estoy. El vacio y la nada me consumen poco a poco, y la desesperacion deja paso a la frustracion, y termino por resignarme, apoyo los brazos sobre mis costado y lloro. Es curioso, no siento mis lagrimas resbalar por mi cara. No recuerdo nada. El goteo sigue insistiendome, y entonces me doy cuenta. Toco mi cuello... mi cabeza no esta. Lo que gotea es mi sangre. ¿Como puedo oirlo si estoy muerto, si ni tengo orejas? ¿Me habran enterrado? Claro, tiene sentido, estoy en mi ataud pero... ¿por que he podido mover los brazos? No lo entiendo. No tiene sentido... y si... ¿y si esto es lo que pasa cuando mueres? Que relamnete sigues consciente, mientras los gusanos se apoderan de tu cuerpo. Que te incineren debe doler mucho. ¿Que pasara cuando ya no me quede carne ni organos? No tengo cerebro y sigo pensando, sigo sintiendo... y de pronto me despierto.
Estoy en mo cama y me levanto con rapidez. Me pongo en pie y me miro de arriba abajo. Agarro con mis manos mi cabeza, mi preciosa cabeza, y caigo al suelo de rodillas. Me echo a llorar mientras me hago un ovillo en el suelo, me abarzo las piernas. Vivo. Estoy vivo, ioder. Que puto alivio. Vuelvo a comprobar de nuevo que mi cuerpo este intacto, y paso rozando mi brazo izquierdo con la mano derecha, y rasgueo con los dedos el contorno de los puntos que cubren mi muñeca. Soy gilipollas. Vivir no esta tan mal, aunque se sufra, vida tenemos solo una y ademas... ¿que nos espera despues? No quiero saberlo, me niego. Me niego rotundamente. Desde aquel día las pesadillas son mas y mas intensas. Tengo tanto panico. Fueron unos segundos, estuve al otro lado, y no habia nada. Desperte de nuevo en el suelo tras dormir, y no habia nada en medio. Nada hasta que me reanimaron...
El miedo a la muerte. Eso es lo que tiene el ser humano desde que empezo a ser consciente. Por este miedo se crearon las religiones. Por este mismo niedo hay gente que se suicida, aunque parezca ironico. Agobia tanto pensar en ello. ¿Que se siente al no sebtir nada? Obviamente contestareis que nada, pero seguro que os habeis hecho la pregunta. Simplemente todo desaparece, con suerte, hasta que os reaniman, y os lo digo por propia experiencia. Al menos yo la vez que mas cerca estuve no senti nada, y es que no habia nada, no recurrdo nada, solo es un lapsus, como si el tiempo ahi no hubiese pasado. A veces por la noche me asaltan las pesadillas con la parca, esa adorable amiga que se nos termina llevando a todos tarde o temprano, y entonces me rallo al despertarme. Intento sentir lo que es no sentir nada, y se me oprime el pecho, me quedo sin aire, le doy vueltas a todo y me deprimo hasta tal punto que termino llorando y golpeando la almohada. En la vida se sufre, si, claro, es parte de ello. La gente viene y se va, nos traicionan o simplemente nos distanciamos sin motivos. Y tambien traicionamos, aunque sea sin querer. Es nuesta naturaleza. Pero tambien hay sonrisas y alegria y... y aunque sea solo a ratos merece la pena aguantar la vida por eso. Nunca sabemos que nos puede esperar, los planes siempre salen mal porque el simple hecho de existir ya es imprevisible. No os agobieis pensando en la muerte, esperandola, pero tampoco os agobieis por no poder vivir suficiente. Esforzaos por cumplir vuestros sueños y estad con los que quereir, lo que tenga que pasar pasara, y no podreis evitarlo, asi que es mejor no pensar en ello, no rayarse, aunque a veces sea dificil. Carpe diem, si, pero no olvideis que teneis que vivir al dia cuidando que podais seguir viviendo al dia en un futuro, es decir, evitar cosas que os perjudiquen.
Bueno, no se, aqui os dejo esto, escrito desde mi movil. ¡Un saludo, patatas! Y que la fuerza os acompañe.

viernes, 21 de febrero de 2014

Pequeño relato.

Peter Pan respiraba sin pensar, y Wendy solo pensaba en respirar, tal vez por eso eran una pareja perfecta. Wendy soñaba con él sin querer, y el solo quería soñar con ella. Wendy sonreía sin proponerselo, y Peter Pan sonreía con el único propósito de hacerla feliz. Claro que no eran el Peter Pan y la Wendy del cuento, pero sus almas si, y se habían reencontrado después de tantos años. El alma de Wendy había vagado por el mundo ne busca del lugar y el momento preciso en el que volver a nacer, y el alma de Peter no era entera el alma de Peter, pues Peter Pan no crece, no muere y no puede reencarnarse, pero una mitad había muerto cuando Wendy había crecido, y solo había muerto para ir en su busqueda, y ahora que se habían encontrad, volvía a ser el alma entera de Peter Pan. Ambos esperaban con ansia que Campanilla o cualquier otro hada les encontrase, para que les llevase volando a Nunca Jamas y poder vivir allí eternamente, aunque, esta vez, Peter estaba dispuesto a crecer con Wendy: lo veía como la aventura más increíble y fascinante del universo. La más divertida. Con cada beso, cada caricia, cada mirada y cada abrazo le parecía más fascinante la idea, y le gustaba más. Solo crecería si es con ella, aunque sus almas siempre seguirían siendo las de unos niños, y siempre se buscarían en el paso del tiempo para poder vivir todo juntos. Da igual si como chico y chica, chica y chica, chico y chico. Siempre se buscarían y se encontrarían: era el destino. Peter Pan pensaba en ella a cada segundo, y Wendy adoraba cada segundo por poder pensar en Peter. Era perfecto. Era armonía. Era como si de verdad todas las estrellas se hubiesen alineado para que por fin, 18 años de Peter y 17 años de Wendy, fuesen plenamente felices. Muchos no creéis en el destino, y antes de darse cuenta de quienes eran, al conocerse, ellas tampoco lo creían, pero las cosas pasan, los pensamientos y las ideas cambian, pero los sentimientos verdaderos no, y por eso sus almas se habían podido reencontrar. 


No es muy largo, y no se, se me ocurrió esta mañana. Ayer estaba hablando con Guille, el estaba en el metro de Barcelona, y se le acabó la batería, y nada más alzar la vista se topó con un cartel en catalán de la Federación española de Fibrosis Quistica, y lo primero que hizo fue pensar en nosotras. En el cartel salía un niño, y una frase: ''Tu respiras sin pensar, yo solo pienso en respirar'', y entonces apuntó mentalmente la frase adaptada y me la dijo después: "Peter Pan respiraba sin pensar, y Wendy solo pensaba en respirar, tal vez por eso eran una pareja perfecta. " Una frase preciosa, ajustada y perfecta, y bueno, esta mañana, recordándola con cariño, se me ocurrió esto, así que lo escribí.

Que nada nunca o impida realizar vuestros sueños, nunca os rindáis, y nunca ceséis en querer a quienes quereis por muchos problemas que haya, os necesitan. ¡Un saludo, patatas!

lunes, 17 de febrero de 2014

¿Que habría pasado si...?

Bueno, hoy estoy con migraña así que como de costumbre me he puesto a replantearme mi vida y lo que siento por todo el mundo, y me ha dado por pensar en que habría sido de mi si cierta persona no hubiese sobrevivido a cierta cosa que hizo, y he escrito un pequeño relato:

        <<<<<—Que no joder, que me dejes en paz de una vez—dijo apartando con fuerza el brazo de su amigo que le ofrecía el mando de la consola. Habían quedado tres horas antes para comer pizza y ver la televisión, pero como de costumbre sus cuatro amigos le habían cogido la Xbox y llevaban todo el rato ignorándole, hasta ahora, que Max se había ido para recoger a su novia y les faltaba un jugador.

      —Coño, hazlo por nosotros, solo una partida, ¿vale? ¿Qué te cuesta? Si la Game Boy te encantaba cuando eras un puto crío. ¿Cuándo te has vuelto tan soso y borde? No hay quien te soporte—Le dijo San, que era el que le ofrecía jugar, con un tono cansado propio de aquellos que han visto como uno de sus mejores amigos cambia completamente en cuestión de años para ser alguien horrible.

      —No me gustan los videojuegos—contestó levantándose y cogiendo la chaqueta: no soportaba ni un segundo más allí dentro, y eso que era su piso—es una forma absurda de perder el poco tiempo que tenemos de vida.

      —Es una buena forma de olvidar los problemas y entretenerse, tío. Desde el accidente no se en quien te has convertido. Tu hasta te ganabas la vida con esto, subiendo gameplays a Youtube. ¿Dónde se ha quedado la chica friki que conocíamos?

      Se quedó en silencio, observándoles, mientras por la mente se le pasaban los recuerdos: Saltó desde aquel puente. Se había tirado meses planteándoselo, pero nunca había tenido valor para hacerlo. ¿Qué había cambiado, entonces, aquel 25 de diciembre en el que se suponía que debía estar contento porque le habían regalado la guitarra de sus sueños? Era sencillo entenderlo: ella. Una mujer. Siempre era por una mujer. No la conocía directamente, solo había oído hablar de ella a su mejor amigo, a aquel que consideraba su verdadero hermano aunque no compartiesen sangre. Aquel que había saltado antes que ella al frío vacío de la muerte, a la nada, al olvido, aunque ella jamás iba a olvidarle. Era prima de su mejor amigo, y le había traicionado. Él había estado enamorado de ella, y ella había jugado con sus sentimientos. Había sucedido en verano. Ella tenía a su novia, y él estaba por su prima, y hablaban a diario. Había sido el mejor verano de su historia, aunque la peor relación amorosa de su vida. Las dos habían sido unas putas, nada más que alegar, y nadie que oyese la historia les habría llevado la contraria. Su novia había jugado con ella como le había dado la gana, y le había hecho perder la esperanza en la vida y el amor, y a él le había pasado lo mismo, pero se tenían el uno al otro. Se contaban los problemas y se aconsejaban, incluso cuando los dos querían morirse animaban al otro. Eso era amistad. Eso era por lo que valía la pena vivir. Pero él lo había hecho, se había despedido y había saltado, y ella no había podido soportarlo. Lo intentó durante cuatro meses, con todas sus fuerzas. Pero se sentía sola, vacía. Nadie la comprendía. Ni siquiera era capaz de entrar en clase porque para ella su futuro era vivir con él en un piso cuando fuesen a la Uni y ser escritores juntos. Siempre tenía ganas de llorar ahora, siempre, y ni siquiera era capaz de escribir un par de líneas. Así que ese puñetero 25 de diciembre decidió saltar del puente. Y no había servido de nada, joder, ¡de nada! Había sobrevivido, y las máximas secuelas que tenía ahora eran las rojizas cicatrices de su espalda del planchazo que se había dado contra el maldito agua del río, pero estaba harta. Había vuelto a intentarlo, por ellos cuatro, por sus amigos, que también habían sido amigos de él, pero no hermanos, así que no lo entendían.

      Se dio la vuelta sin decir nada y salió al pasillo, cerrando de un portazo: iba a seguir sus pasos. Le daba tanta pereza todo que cogió el ascensor y pulso el numero 13, que era el numero de la azotea hasta la que llegaba el edificio. Tardó cinco segundos, cinco largos segundos. “No debería hacerlo, joder. No es justo. Todos se sentirán como me sentía yo. ¿Voy a condenarlos a todos a una muerte en vida? Pero tampoco es justo por mí, coño. No siento nada, absolutamente nada. Es horrible, es un vacio en mi interior. No sonrío, no como, no duermo. Ni siquiera pienso en chicas, nada me gusta. Escribir solo sirve para desgarrarme un alma más, pero era mi pasión. Es lo mejor. Debo hacerlo. Así ya nadie cargara más conmigo. Total, dudo que haya nadie para mi en esta vida.” Tras esos pensamientos se encontraba ya de pie sobre el bordillo. Abajo, en la calle, los coches circulaban a gran velocidad, o eso le parecía a ella. El tiempo se paró en aquel día y no volvió a correr nunca, ni lo volvería a hacer. Se quitó la chaqueta de U2 que le habían comprado semanas atrás para intentar animarla, pues era demasiado bonita como para mancharla con su sangre, y tras dejarla en el suelo ni siquiera espero. Dio un salto, y a pesar de que era lo que todo el mundo decía, ella no vio su vida pasar por delante, no pensó en nada ni en nadie, solo en que por dios hubiese algo al otro lado donde pudiese reunirse con él, y donde poder empezar de 0, y luchar de verdad por su felicidad. No sintió nada cuando llego al suelo y chocó contra el asfalto, nada más que un dolor agudo que duro un segundo, el segundo en que tardo su cabeza en aplastarse. Y nadie volvió a saber nada de ella, y ella no volvió a saber nada de nadie. Y jamás nunca volvió a sufrir, ni a sentir, ni a dormir, comer, soñar, respirar. No volvió a hacer nada. O al menos que ella recordase, pues la muerte es eso. Muerte. Dejar de vivir, dejar de hacer las cosas que se hacen cuando uno esta vivo.>>>>>

Pues eso es. La reflexión a la que he llegado hoy es que definitivamente el destino debe existir, porque nada de eso paso, y yo he conocido a la chica más perfecta del Universo, y él va remontando poco a poco. También porque tengo un perro precioso y adorable, que había muerto de no adoptarlo yo. También porque ni mis padres, ni los suyos, ni nadie de nuestro alrededor se merece eso. Pero a la vez he llegado a la conclusión de que la vida es una puta mierda, y hace que las cosas buenas les lleguen tarde a las personas buenas, haciéndolas sufrir lo inimaginable, y que las cosas malas les pasen tarde o no les pasen a las personas malas. Y eso es todo por hoy, de momento. Tal vez escriba algo luego. 

Bueno, ¿no os habéis planteado nunca los típicos ''¿que habría pasado si...''? Yo si, a diario. Pero bueno. Y eso es todo por hoy, de momento. Tal vez escriba algo luego. 

¡Un saludo, patatas!

martes, 11 de febrero de 2014

Microrelatos y canciones nocturnas.

Bueno, pues voy a escribir lo que se me ocurrió anoche, que estaba inspirada. Son dos microrelatos, cada uno con una frase que me dijo Luz. Lo otro es un trozo de canción que me falta por terminar que es obvio que es para mi Pequeña Wendy:

Y es que me perdí buscando a quien no era,
pero te encontré sin querer camino de la histeria.
Acurrucada en tu rincón, tus palabras vuelan.
Tu mirada iluminada es ahora lo que suena.

Yo también pedí deseos cada noche a una estrella,
y sin venir a cuento una hoy me dio respuesta.
Que es tus besos lo que mi corazón anhela.
Cada día un trocito mas de él te llevas.

Simplificando mis palabras te lo aclaro,
que te quiero como a  nadie en esta tierra.
La vida sin ti oscura y triste se queda.
Tu voz es para mi lo que me lleva.

Si tuviese tu sonrisa todo el día presente,
moriría feliz por la belleza que se siente.
Tus ojitos, princesita, son mis estrellas.
Que no lloren por favor si no es de risa o de sorpresa.

Bueno, pues esa es la letra de la canción, ahora los dos microrelatos:

En la inmensidad de la noche los sonidos huecos alimentan tu sueño y agitan tu alma. Cierras los parpados. La oscuridad lo ha consumido todo y los crujidos de la madera el suelo te hacen encresparte. ¿Habrá alguien acercándose a ti, o sera el frío que le hace contraerse? Algo se resquebraja en ti. Un dolor agudo en tu pierna. Sientes el frío del metal recorrer tu muslo y el aliento de la muerte acaricia tu rostro. Más dolor, esta vez en tu tripa. Notas como algo, un liquido caliente, recorre tu vientre en dirección a la cama. Esta todo vació en ti, y a la vez tan lleno de furia. no puedes moverte por el pánico, y entonces el roce del cuchillo termina en tu cuello, dejando que la sabia y caprichosa muerte se apodere de ti.

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Alza tu voz con el viento, desata los gritos de presidio, encerrados en tu cuerpo, haz salir al sol en la larga oscuridad, haz que arda el frío y trae al amanecer dorado. Desgarra con tus pensamientos todo lo que sientes y déjalo flotar por el aire. Nada importa, pues nadie nos entiende. Ponte en pie y levanta los puños: ¡Lucha, no te rindas! Será nuestro grito de guerra. La distancia nos separa pero nuestros corazones están cosidos, pues lo que sentimos es mas fuerte que un huracán o una erupción. Salta de tu realidad, salta de tu vida y el estrés. Corre por tus sueños y rompe con la imaginación las barreras que te lo impiden. Desatate de la sociedad y vuela conmigo hasta cumplir lo que queramos, seamos felices, persigamos el viento y las risas.
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Eso es lo que se me ocurrió anoche, espero que os guste.
¡Un saludo, patatas!

domingo, 9 de febrero de 2014

Rayadas mentales

Lo primero e todo os advertire de que esta entrada no va a tener ni pies ni cabeza, que no voy a molestarme en redactarla bien ni ordenarla, que simplemente voy a plasmar todo lo que se me esta pasando por la cabeza.

¿Que cojones es la vida? Desde pequeñitos siempre nos dicen que la vida es un regalo (si estáis en una familia religiosa, un regalo de dios). Si, claro, las narices un regalo. Se supone que un regalo es algo completamente bonito, lo mires por donde lo mires, suceda lo que suceda. La vida es como un regalo que te hizo tu novia y con la que no consigues mantener una estabilidad. Cuando estas con ella, ese regalo te parece precioso, lo mejor que existe, pero entonces llegan los problemas y te dan ganas de coger y tirarlo al suelo y pisotearlo hasta que se rompa en pedazos, y lloras, lloras cada vez que recuerdas que lo tienes, que esta ahí, y que no puedes dejar de sentir lo que sientes, y entonces lo solucionáis, o incluso olvidáis el problema y lo guardáis en el fondo de un cajón del armario, con llave, y todo vuelve a ser felicidad, hasta que el tiempo rompe el candado y el aire que entra por la ventana abre de golpe el cajón y todo lo malo que habíais escondido ahí dentro vuelve con más fuerza y te hace preguntarte por que cojones no rompiste ese puñetero regalo cuando tuviste la maldita oportunidad, pero claro, ahora has vivido más cosas bonitas con ese regalo, y duele más deshacerse de él. La vida es eso, es un circulo vicioso, es un cumulo de cosas buenas y de cosas malas, y cuantas mas cosas malas guardas y mas buenas vives, mas duro es que vuelva a suceder algo malo, y más difícil olvidarte de lo bueno. La gente joven se suicida porque no ha vivido suficientes cosas buenas como para que sea tan dificil olvidarse de ellas que merezca la pena quedarse con el regalo, y es una pena, pero es que claro, ¿que puto sentido tiene quedarse con el regalo? O sea, ¿que leches hay tras la vida? ¿A caso recordamos lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo? ¿O solo lo bueno, o lo malo, o nada? Entonces, si no recordamos nada o recordamos lo bueno, ¿de que ha servido vivir, a ver? Todos vamos a terminar en el mismo lugar tarde o temprano, por desgracia, porque me encantaría ver la evolución del ser humano hasta que llegue su final, e intentar entenderlo. No estoy deprimida, de hecho estoy feliz, en el punto en el que te has dado cuenta que el circulo vicioso no importa, que no importa vivir cosas malas porque puedes aferrarte al recuerdo de las buenas, y que vales como persona mas de lo que valen todos esos problems y que, joder, que te mereces ser feliz. Me agobia mucho, me agobia la muerte, la tristeza, la posibilidad de quedarme sola. Me agobia que el lado malo de la raya no paré de crecer (escuchad la canción de La raya, de Maldita Nerea, y entenderéis a que viene esto) y que el lado bueno se quede estancado. Hace poco llego a mi vida la persona más increíble que he conocido, y soy inmensamente feliz y no pienso dejar de serlo porque ella me ha enseñado que la vida vale la pena, pero, ¿por que yo? O sea, ¿por que me he enamorado de ella y ella de mi? ¿Por que somos nosotras? No me creo que un puñetero ''Dios'' nos haya creado del barro a su origen y semejanza, porque entonces es el ser mas horrible y espeluznante que puede existir, pero es tan duro pensar que todo es azar, y que todo es posible, lo malo y lo bueno, y que realmente nada decide porque te pasa lo que te pasa ni de que sirve... creo en el destino. Ni Dios, ni azar. Creo que, aunque no encontremos un motivo, todo pasa por algo, y el ser humano es un ser humano por algún motivo, que tenemos algo que hacer en este Universo, algo que aportar, que somos tan importantes como cualquier pequeño engranaje de un reloj. Todo esta en armonía. Creo que si tenemos paciencia suficiente para soportar lo malo, y fuerza para aferrarnos a lo bueno, todos terminaremos siendo felices, pero claro, es demasiado complicado ser así, demasiado duro. Hay que ser valiente ante la vida, da igual si ante la muerte eres cobarde o valiente, eso no importa cuando estas vivo, importa cuando estas muerto y tienes que lidiar con lo que sea que hay después. Pero, es tan difícil ser así. Solo los locos y los niños no temen a la muerte (El nombre del viento, de Patrick Rothfuss), y la verdad es que un poco loca si que estoy, porque prefiero aferrarme a mi sentido del humor en los malos momentos que dejarme llevar y sentirme mal, porque entonces será el fin y no quiero, porque sea un regalo o lo que sea, que sepamos vida solo hay una, y es una gran aventura, ya que la tenemos... ¿por que no arriesgarnos a vivirla? ¿Por que no luchar por ser felices mientras tenemos la capacidad de poder serlo? Lo malo necesita lo bueno, y al reves, porque si no no sabríamos distinguir entre cuando estamos mal y cuando estamos bien. Si la vida fuese toda identica seríamos muy desdichados, estar mal es sentirnos vivos, al fin y al cabo, y darnos cuenta de que la gente importa y que esto no es un juego.

Una de las cosas que también me pregunto es, ¿por que el ser humano? O sea, ¿por que hemos desarrollado la inteligencia nosotros, y no los tiburones, o los peces? ¿De verdad es eso posible, que en un mundo tan inmenso estemos solos? Si nos guiamos por el Azar, lo es, pero yo no creo que sea así. Considero que los animales son listos, pero prefieren hacerse los tontos para que no experimentemos con ellos para decsubrir de donde viene su inteligencia, porque claro, los animales no tienen derechos pero las personas si. Que gilipollez. Todos somos seres vivos, sentimos el dolor de la misma forma, aunque nosotros, al ser racionales tenemos millones de formas más de hacernos daño, creo, porque no tengo muy claro que los animales no sean seres racionales. Todos tenemos derechos a estar vivos porque estamos vivos, al igual que las piedras tienen derecho a estar ahí donde están o las ponemos hasta que el paso del tiempo las convierten en polvo, y entonces tienen derecho a ser polvo y seguir en el mundo, porque si, porque estaban ahí y eso les da derecho a seguir estándolo. Al ser humano el derecho a vivir se lo da el nacer, al resto de seres vivos igual. El hecho de que por Azar, destino, Dios o lo que sea hayan nacido, les da derecho a continuar viviendo hasta que se le acabe el tiempo de su reloj biologico. Las puertas son puertas, los humanos somos humanos, las hormigas son hormigas, todos tenemos derecho a nuestro lugar en el mundo porque ya estamos en el mundo y eso nos crea un lugar.

Bueno, pues eso, no soporto más estas rayadas, tal vez luego escriba más yo que se, necesito dejar de pensar.